domingo, 24 de marzo de 2013

La poesía del Pobre



Magnífica homilía del Prior sobre el sentido del signo sagrado. Cómo responde exquisitamente a la pedagogía de Dios enseñarnos este lenguaje, como un analfabeto accede a dibujar una a o una efe. Este abecedario nos permite leer lo divino, tan escondido. Cristo vino a enseñarnos este alfabeto —siendo Él su Alfa y si Omega, sus vocales y sus consonantes— y por eso, en el acontecimiento de hoy, asume montar sobre el asno real y acepta le alfombren el paso con palmas y flores. 
Su Reinado no es de este mundo, pero es en este mundo y ha de expresarse al modo de este mundo. 

Una Iglesia, que en un rapto de iconoclasia, anulara este abecedario, elegiría insólitamente ser analfabeta del misterio. El perfume del óleo, el flamear de olivos, el trenzado de palmas, la nube del carísimo incienso —con el que se podría dar de comer a cientos de desnutridos— cirios llameantes, íconos relucientes, conforman la poesía del pobre, la lustrosa égloga del simple, la lírica más encumbrada del indocto, que recibe de su Madre, la Iglesia, el feliz idioma de los signos para aclamar al Rey de la Gloria montado sobre el ínfimo asno del sacerdote celebrante…

Quien le quitara al pobre este derecho, esta fortuna, ésta, su única riqueza, agravia gravísimamente sus derechos. Los ricos seguirán teniendo sus anaqueles abarrotados de libros, y los doctos, sus pomposos títulos… pero al pobre le habrán quemado su único lenguaje: el del signo sagrado.

Padre Diego de Jesús, Monje del  Monasterio del Cristo Orante, Mendoza, Argentina.

domingo, 10 de marzo de 2013

ORACIÓN DE LA HUMILDAD A SAN JOSÉ





Enséñanos José
        Cómo se es “no protagonista”.
        Cómo se avanza sin pisotear.
        Cómo se colabora sin imponerse.
        Cómo se ama sin reclamar.
    Dinos; José
        Cómo se vive siendo ‘número dos’.
        Cómo se hacen cosas fenomenales desde 
        un segundo puesto.
    Explícanos
        Cómo se es grande sin exhibirse.
        Cómo se lucha sin aplauso.
        Cómo se avanza sin publicidad.
        Cómo se persevera y se muere uno 
sin esperanza de que le hagan un homenaje.

Amén

viernes, 1 de marzo de 2013

En un jardín de Roma hay un anciano


En un jardín de Roma hay un anciano,
Oculto a las miradas de la gente,
Que gusta de rezar junto a una fuente,
De prisas y cuidados ya lejano.

Recuerda a veces, con dolor humano,
Que su palabra antaño era influyente
Y el mundo le escuchaba humildemente,
Mas pronto retrocede el pensar vano.

Se pone en pie y, sin oler las rosas,
En casa de su Padre vuelve a entrar,
Dejando tras de sí todas las cosas.

Bien sabe que, encorvado ante el altar,
En esas viejas manos temblorosas,
El mundo y más que el mundo puede alzar.

Bruno Moreno Ramos, tomado de su blog: Espada de Doble Filo; Infocatolica.